De la fortaleza del Kazanka a la República de Tatarstán
Hace unos mil años, sobre una colina junto al Kazanka se levantaba una fortaleza de madera. Allí creció Kazán, en una ruta comercial entre el Báltico y Oriente. Los arqueólogos sitúan su nacimiento entre finales del siglo X y comienzos del XI. Se desconoce el nombre del fundador, pero sí sabemos quiénes vivían allí. Eran habitantes de la Bulgaria del Volga, un Estado que había adoptado oficialmente el islam en 922. Sus comerciantes vendían pieles, miel y cera y regresaban con seda, especias y plata.
En 1236 un ejército mongol conquistó la Bulgaria del Volga y sus tierras pasaron más tarde a la Horda de Oro. Cuando la Horda comenzó a desintegrarse, surgió en el Volga medio el Kanato de Kazán. Su fundación se relaciona con el kan Ulugh Muhammad y su dinastía. Los historiadores proponen dos fechas, 1438 y 1445. Para entonces Kazán llevaba ya varios siglos en su colina y pasó a ser capital de un Estado independiente.
En 1552, tras siete semanas de asedio, el ejército de Iván IV tomó Kazán al asalto. El Zarato de Moscú conquistó el kanato, aunque la resistencia armada continuó durante varios años. A la población tártara se le asignaron tierras junto al lago Kabán. De allí surgió el antiguo barrio tártaro que recorrerás el segundo día. En 1920 se creó dentro de la república soviética rusa la República Autónoma Tártara, con capital en Kazán. El nombre actual, República de Tatarstán, se adoptó en 1992. Hoy es una república de la Federación de Rusia.